
Ni Tony Manero, ni Robert De Niro o Al Pacino. Ni más, ni menos. No le gustan las comparaciones, porque Alfredo Castro mira con temor esos paralelismos donde uno se diluye.
A los 54 años Castro se ha involucrado en prácticamente todos los formatos escénicos que se hacen en Chile. Desde la primera vez que incursionó –literalmente desnudo- en la obra Equus en 1977, no ha dejado de mostrarse tal como es sobre los escenarios. Hoy dirige La Memoria, su propio centro de investigación teatral fundando en 2006. Allí imparte desde entonces seminarios de formación actoral.
(Leer más)
















