
Un jóven drogadicto escocés, desarraigado y rebelde, con una relación parental conflictiva, llegó a la sierra cordobesa en mitad de una profunda resignación. Se aferró a una tabla como un perro en medio del océano; como última posibilidad de subsistencia; la única vía de escape posible a una realidad que lo estaba hundiendo en el resentimiento.
No pretendía hacer una reseña esta semana (estoy en Valdivia, hace un día de sol y hay un montón de películas exhibiéndose que me estoy perdiendo ahora), pero luego de una serie de eventos desafortunados me vi obligado a escribir. Por suerte, ayer vi un documental acerca de este genio, un documental bien hecho acerca de la vida del líder y cerebro de Sumo, posiblemente la banda más importante del Rock latinoamericano.
Luca Prodán nació en Italia, hijo de madre escocesa nacida en China, y de padre austriaco nacido en Italia también. Su madre lo expulsó de su vientre en medio de una presentación del ballet municipal de Roma, en un palco del teatro, alegando que no se quería perder ni un minuto de la función. Eran aristocráticos, tradicionales, exigentes y querían de sus hijos lo que ellos nunca habían logrado.
Luca creció en un ambiente de presiones y exigencias; asistió a un internado aristocrático en Escocia al que no quería asistir, no quería ser parte de ese régimen idiota, no quería tocar la gaita ni formarse en las mañanas. Así, después de muchos años de sufrir el encierro de su ímpetu es que volvió a Italia a desquitarse y atiborrándose de heroína es que comenzó a enterrarse.
A pesar de todo Luca era distinto, había tanto en él que ni siquiera la heroína pudo succionar toda su voluntad. Así, en medio de su infierno decidió retirarse a Latinoamérica, a la estancia de un primo en Argentina. Ahí permaneció un tiempo recuperando fuerzas. Su pasión, lo que lo mantenía vivo, siempre había sido la música, que plasmaba en los cassetes que mandaba a su familia a modo de divisas. Ya en Argentina comenzó a dedicarle más tiempo y, con unos amigos que llegaban a la estancia, se dedicaban a pasar las tardes componiendo.
Poco a poco el proyecto comenzó a cobrar fuerzas, ese leviatán al interior de Luca comenzaba a recuperar sus bríos y avanzaba arrasando con todo a su haber. Luca cantaba su historia, cantaba su vida, todo tenía que ver con él, él era su música y eso le otorgaba una intensidad colosal a sus presentaciones. En el escenario era una bestia, sensible pero a la vez acometedora.
Llegando los monos es un disco del 86’ en el que Sumo se consagra, en él se plasman la resignación, el ginebra (que fue el trago al que se aferró Luca en Argentina), la revolución, el asco por las instituciones y el protocolo, la heroína. Es postrock, es la envidia que según él le tenían sus padres por ser libre, es la repulsión por la sociedad moderna.
Luca murió de bebedor, con una sonrisa en la cara por haberse enfrentado a todo, por haber sido un resignado, que no se quiere a sí mismo, que no se da por enterado si lo apalean en el suelo, pero eso lo hace invencible.
Estallando desde el oceano:




















