
De toda la literatura “elevada” e intertextual que me ha tocado leer –que en realidad ha sido bastante poca-, pocas veces me he encontrado con un libro tan desgarradoramente honesto y hermoso como este volumen infantil ilustrado de 64 páginas escrito e ilustrado por Frank Tashlin.
Datos del autor como contexto: tuvo una carrera relativamente llamativa en la que destacó por sus trabajos en el área de animación de Walt Disney y otras marcas de dibujos animados, además de la dirección y guión de una serie de películas exitosas sobre todo en los años ’50. De literatura, poco y nada, aparte de esta breve pero a mi juicio tremenda incursión en el género infantil.
El cuento que Tashlin desarrolla es en sí es un breve relato sobre un oso salvaje el que de improviso se ve invadido por humanos en su hábitat natural, los cuales además de perturbarlo comienzan a intentar hacerlo creer que no es un oso, sino un hombre peludo, gordo y perezoso. Abrumado por el extraño ensañamiento de los humanos, nuestro desganado protagonista comienza a intentar buscar en un entramado de jerarquías burocráticas un poco de sentido común en los tipos que no se daban cuenta que él era sólo un oso.
Las lecturas en los programas escolares –es un libro recomendado para niños de primer ciclo de enseñanza básica- sostienen como principal moraleja, y desde una perspectiva ecologista, lo mucho que el hombre maltrata a los animales y a la naturaleza y el cuidado que se debe tener con ésta.
Pero con el tiempo te das cuenta que de que hay mucho más. Tras la simpleza de este argumento, se esconde una profunda crítica: la presión social sobre las identidades individuales, una especie de convencimiento colectivo sobre un rol dado por instituciones incuestionables, y una condena perpetua a asumir un “yo” que no se considera como propio, pero que por insistencia termina por transformar y convencer al alma.
El oso que no lo era es un lindo cuento de un oso tristón en la niñez, que busca convencer a unos tipos feos que él de verdad es lo que cree ser. Si lo recuerdas en el tiempo, es un desesperanzador relato sobre cómo algunos aspectos grises de la sociedad comienzan a absorver a sus partes en un todo sinsentido ni explicación, simplemente porque tiene que ser así. A ratos nos recuerda que nacimos osos, y poco a poco nos están convenciendo que no lo somos. Y ahí la cosa deja de ser sólo una historia de niños.




















